En los últimos años se pusieron en órbita varios telescopios espaciales y también comenzaron a funcionar varios telescopios en Tierra. La puesta en funcionamiento de muchos de ellos no fue tan conocida.

Sin dudas el James Webb Space Telescope (JWST), que se lanzó en 2021, fue el que más interés despertó. Quizás porque era un telescopio con una tecnología muy innovadora, porque se instaló en un punto muy lejano, más lejos que la Luna. Se trasladó plegado y se desplegó cuando estuvo en su posición final, tarea muy difícil por la precisión que se necesitaba y por tener que mandar las instrucciones a tanta distancia. Al poco tiempo comenzaron a publicarse algunas imágenes que resultaron muy impactantes. Luego aparecieron las imágenes con la que trabajarían los astrónomos y fueron mejores que lo que se esperaba. Se podía estudiar las atmósferas de los planetas extrasolares, muy importante para saber si hay posibilidad de vida. Pero también se observaron estrellas y galaxias muy lejanas, que se formaron poco tiempo después del Big Bang. Esto abre nuevas posibilidades de investigación sobre el origen y evolución del Universo, entre otras cosas.

Cuando muchos pensaban que ya no habría sorpresas con nuevos telescopios, en junio de 2025 vio su primera luz el Observatorio Vera C. Rubin (LSST). Este es un telescopio de gran campo con un espejo de 8 metros de diámetro. Esto significa que en una sola imagen se toma una gran parte del cielo, a diferencia de los telescopios que comúnmente toman imágenes de zonas muy pequeñas. Para hacer un telescopio de gran campo con un espejo de 8 metros de diámetro se necesitaría un instrumento muy grande y difícil de maniobrar. Esto se solucionó haciendo un telescopio con 3 espejos (los telescopios tienen normalmente 2) con la novedad de que el espejo terciario está tallado dentro del primario. Con esto el telescopio se pudo acortar. La imagen se toma con una cámara CCD de 3200 megapixeles. Un celular con una muy buena cámara tiene 50 megapíxeles. Construir este telescopio fue un gran desafio. Hubo que desarrollar tecnología para tallar un espejo dentro de otro, construir una cámara muy grande y desarrollar programas para manejar la gran cantidad de datos que produce cada noche de observación. La primera imagen que se tomó mostró más de 3000 asteroides que no se conocían y varios millones de galaxias. Algo totalmente inesperado. En todas las imágenes que se obtuvieron aparecieron una gran cantidad de objetos celestes no conocidos.

El JWST y el LSST son telescopios muy diferentes y con capacidades diferentes. El primero está fuera de la atmósfera terrestre y puede observar radiación infrarroja, la que no llega a la superficie de la Tierra. Además. Por su tamaño, puede observar objetos poco brillantes, que no se habían observado antes y también permite observar objetos brillantes con mucho detalle.

El LSST, como se dijo antes, puede observar un campo muy grande, en el que aparecen objetos conocidos y otros no conocidos. En lo que se refiere al Sistema Solar ha detectado ha detectado más de 11.000 nuevos asteroides, incluso algunos cercanos a la Tierra. Esto en un periodo de 6 meses desde que comenzó a operar. En este mismo período descubrió más de 10 millones de galaxias. Hay que recordar que todavía está en período de prueba.

Ambos telescopios son útiles para la investigación astronómica. Sus resultados son complementarios y con ellos se podrá conocer mucho más del Sistema Solar, de nuestra galaxia y del Universo.

Como siempre se dice, todos los telescopios son útiles, no importa su tamaño o si son terrestres o espaciales, con todos se puede obtener información que permitirá conocer más sobre el Universo. Quizás haya que empezar a pensar en instalar telescopio en la Luna.